Propietarios de alojamientos rurales

La mayoría de los años que llevo trabajando en Toprural lo he hecho desde el departamento de “Atención al propietario”. De hecho, al comienzo, el departamento era yo como quien dice, pues ya os conté que al inicio apenas eramos 6 personas en plantilla.

Existía por aquel entonces además, el departamento de “Atención al viajero” y hoy ambos se han unido en “Contenidos”. Un nombre que particularmente a mí no me gusta. Cada vez que lo oigo recuerdo a un antiguo compañero que, apellidándose Prieto, siempre decía que a él la tarjeta de la empresa le producía cierto estreñimiento, por eso de estar “prieto y contenido”.

Trabajar en el equipo de Atención al propietario se basa la mayoría del tiempo en atender llamadas. ¿Que para qué llama un propietario de un alojamiento rural a Toprural? Para todo. Para cualquier cosa, lo que se le ocurra.

Propietarios, como alojamientos, los hay muchos y muy distintos, pero al final todos entran más o menos en alguno de estos tipos:

. El profesional: es el que se limita a pedir lo que quiere, siempre por supuesto, recalcando que es abogado, médico, licenciado en marketing o el alcalde de su pueblo. En cada llamada destaca que a él/ella no se la dan con queso y para él los que estamos al otro lado de la línea somos un atajo de mafiosos que estamos esperando el menor descuido para engañarle. Ése es el que antes o después, con alguna subida de precios del servicio, terminará preguntándote aquello de  “¿os habrán subido el sueldo al menos, no?”. Porque todos, señores, estamos confabulados para sacarle los cuartos.

. El abuelo: estos suelen ser los favoritos para cualquier receptor de “llamadas rurales”. Son los más agradecidos y vives cada avance con ellos como si fueses su nieta. Son aquellos abuelos y abuelas, o en general gente que vió un ordenador por primera vez estando ya en edad de jubilarse, que un día deciden que ellos pueden con todo. Y se montan una casa rural, y se abren una cuenta de correo, y ven su casa publicada en internet, y te llaman para celebrar contigo que han aprendido a adjuntar fotos en su e-mail. Y claro, a nosotros, se nos cae la baba con ellos.

. El listillo de ciudad: qué bonito aquello de “lo dejé todo y me vine al campo” pero cuánto listo esconde de vez en cuando. Que los hay que realmente buscan la paz del pueblo, mas no falta tampoco el empresario espabilao que piensa que esto del turismo rural no es más que un negocio y que poner una casa rural es como poner un supermercado, basta con abrirlo y poner algún empleado. A éstos se les oye poco y, cuando se les oye, normalmente es para quejarse. Al final, para que la casa funcione, termina contratando un ama de llaves.

. El de aquí, el de casa, el de toda la vida: siempre hay un grupo de habituales. Son aquellos que te llaman cada semana, o incluso más, y que al final no saben ni para que llaman. Se acostumbran a hablar contigo, a consultártelo todo o a contarte cada avance y al final les esperas cada semana y te extrañas si no llaman. Ismael solía llamarme todos los viernes al medio día. Al principio con cualquier excusa, con cualquier pregunta… al final simplemente te decía “no, por charlar”. Y así llegan los culebrones rurales, y te enteras de sus divorcios, de sus embarazos, de que el niño ha aprendido a usar el ordenador y no sé lo que le ha hecho a mi página que no consigo entrar, de que el abuelo falleció y por eso estuve sin llamaros un par de semanas o de que “es que me caso y vamos a cerrar la casa unos días”.

. El temoso: el tikismikis, el que te llama cada día porque no le gusta el color de la letra, porque no funciona esa página que ni nosotros sabíamos que aún existía, porque ha descubierto que buscando casas rurales con lavadora y acceso asfaltado en google no sale su casa o porque se le ha ocurrido, y se empeña, en que le tienes que poner el último del listado de tooodas las casas de su provincia (basado en hechos reales). A éstos había que meterlos en nómina, pues no hay testeador de web mejor que ellos.

Y al final aguantas el tipo y atiendes a todos con tu mejor talante, y evitas discutir, o tratas de no identificarte con lo que te cuentan y te repites aquello de “sólo es un trabajo, no te  impliques”. Pero somos personas y a veces nos hacen reír o casi llorar.

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Montando un ERP

Estas últimas semanas el trabajo de usabilidad se ha centrado sobre todo en domar a la bestia: el ERP.

nomina¿Y qué es eso? Pues mira, según la Wikipedia son “sistemas de información gerenciales que integran y manejan muchos de los negocios asociados con las operaciones de producción y de los aspectos de distribución de una compañía comprometida en la producción de bienes o servicios.” (Ver más)

Clarisísimo ¿no? En pocas palabras, es un programa que te lleva todas las cuentas de tu empresa. Vamos, que se encarga de todo lo que tiene que ver con pelas: desde las nóminas, hasta el dinero que entra por publicidad en el portal.

¿Qué fácil no? Pues como un Excell automático a lo bestia.

Pues sí, será muy fácil, pero hasta que servidora se ha hecho con él le ha costado dios y ayuda. Que claro, ya de por sí, cuando me hablan de asientos, dimensiones o estados contables me dan mareos, pero si a eso le unes la jerga informática que incluye lenguaje Pascal, trigger o WebServices, pues apaga y vámonos.

Y es que hay dos departamentos en toda empresa que deberían estar obligados a incluir en sus filas un traductor: informáticos y contabilidad.

Ni te quiero contar lo que es que ambos se pongan de acuerdo. Una conversación vivida en los últimos días en Toprural podría haber sido tranquilamente algo así:images

Contabilidad: No, es que yo quiero que la remesa de facturas salga en el haber de los estados pendientes de albaranes.

Informática: Bueno, pero es que eso no se puede hacer porque el WebService de facturas no comunica esos datos a Java ni está estimado implementarlo.

Contabilidad: Pero es que es necesario para cerrar el año y poder lanzar las nóminas antes del fin del periodo fiscal marcado.

Informática: Podemos tratar de hacerlo a través de una consulta de bbdd incorporando un trigger como excepción.

Lo mejor es que una conversación así, puede terminar con uno de los dos departamentos pidiéndome que “resuma lo comentado en la reunión para que quede documentado”. ¿¿Pero estamos locos o qué?? ¿¿Documentar qué?? ¡¡Si yo me quede en lo de “yo quiero”!!

Increíblemente, 2 meses después terminas haciéndote hasta con la jerga, y le pides asientos al informático y le hablas en lenguaje Pascal al financiero, y ni tú misma terminas de enterarte muy bien de lo que dices, pero la cosa tira pa’lante y tú sólo rezas para que el programita infernal no la líe parda y divida tu nómina por la mitad a fin de mes.

Más información: francoisderbaix.com

Informáticos: los otros

Una de las primeras cosas que te encuentras al llegar a Usabilidad es que la empresa tiene todo un departamento de informáticos. Increíble, piensas, ¿y todos éstos están en plantilla?

Una jauría de tíos, porque la informática a día de hoy sigue siendo terreno principalmente masculino, se agrupa en una sala en los suburbios de la empresa. Y ahí llegas tú dispuesta a conocerles y a integrarte en el equipo…

A día de hoy el equipo informático de Toprural se divide esencialmente en 3 partes: sistemas, soporte y programadores.

Identificar a cada subgrupo es sencillo si te fijas en sus respuestas. Si estás pensando en optar a un puesto en alguna de estas secciones has de saber la jerga básica que aplican a cualquier problema planteado por lo que ellos llaman “usuarios”, es decir, el resto de humanos que habitamos la empresa.Informáticos

a) Sistemas: su mundo son las “cajas negras” del portal, esas maquinas infernales que chillan cual avión al despegar. Si algo les falla se deberá, con total probabilidad, a uno de estos 3 motivos:

  1. El servidor se ha llenado (overbooking).
  2. El servidor se ha recalentado y la culpa es tuya porque me has cerrado la puerta del cuarto oscuro donde se esconde “la bestia” (léase servidor).
  3. Es que estamos balanceándolos. ¿¿??

b) Soporte: es el único personaje del equipo cuya cara te suena. De hecho, hasta que llegas aquí creías que era el único integrante del equipo. Es ése al que acudes cuando tu ordenador se pone en huelga. Un soporte de máxima calidad pasa por una de estas 3 respuestas a tu problema:

  1. Reinicia el ordenador.
  2. Deslogate, borra las cookies y vuelve a logarte. Lo que en cristiano significa que vuelvas a meter tus contraseñas.
  3. Espera que voy y te hago un ping.

Por supuesto ninguna de estas 3 respuestas es una solución en sí, si no la confirmación de que tienes un problema. Porque amigo, en el equipo informático, como en House, prima una verdad absoluta: “el usuario miente”. Y por mucho que te empeñes en decirles que es que el ordenador “se te apagó sin más”, ellos seguirán pensando, cual madre resabiada, aquello de “algo habrás hecho”.

c) Programadores: en nuestro caso este equipo ahora se conforma de lo que llamamos “javeros”, esto es, programadores que utilizan el lenguaje Java. MatrixEl actual Toprural que la mayoría conocéis se programó en Coldfusion. ¿Que por qué se decidió migrar a Java? Porque este lenguaje de programación nos facilitará que el portal crezca con mayor capacidad.

La gran respuesta de un “javero” a cualquier petición por parte de Usabilidad es una: eso no se puede hacer.

Una vez que sepas este mínimo del equipo informático sólo te queda una cosa por aprender. El departamento de informáticos en una empresa de internet viene a ser lo que dios es al mundo ya que, al igual que no existiría el mundo sin dios, no hay portal web posible sin informáticos. El informático es el primer eslabón de la ciber-cadena y eso le da derecho a estar al otro lado de la ley. Y ellos se lo creen y todo.

Y a pesar de todo lo dicho, que conste que yo los adoro. Por salvajes, por políticamente incorrectos y porque, en el fondo, son como niños.

Quién es Olga Constanza

Me presentaré. Soy licenciada en Periodismo, y trabajo en esto de Internet desde hace más de una década, casi todos ellos en Toprural.

Caí en esta empresa de chiripa, claro, a través de una oferta publicada en Infojobs y con un primer contrato temporal de apenas 3 meses. Eso fue en el 2003, se me han alargado un poco…

Comencé picando contenidos, lo normal. Lo que nosotros llamamos “hacer fichas de casas”.
Varios años después dirijo el Departamento de Usabilidad.

Olga Constanza

Por el camino hice de todo, claro. La empresa apenas la componían 5 personas cuándo yo llegué por lo que el puesto de trabajo de cualquiera de nosotros era de lo más polivalente. En este tiempo he moderado opiniones, contestado emails, recogido cientos de llamadas de propietarios, hecho el pedido de agua y comida, organizado los reconocimientos médicos de los compañeros, vendido publicidad y realizado entrevistas de trabajo entre otros. De todo un poco vamos.

Sobre Toprural os iré contando más, porque desde luego eso es un micromundo digno de ser conocido (tranquilos todos que no contaré nada personal o confidencial :). Mis primeros días allí son dignos de contar.

Aunque la empresa se componía de 5 personas en oficina (hoy somos casi 50) ya nos comunicábamos por messenger. Bueno, eso el que tuviese los cinco contactos de la plantilla integrados, porque servidora se pasó casi un mes con un único contacto: François Derbaix, fundador de Toprural y por entonces mi único jefe.  El cual, para más inri, se sentaba a menos de un metro de mí…

Hoy veo normal este tipo de comunicación, pero por aquél entonces aquello me parecía lo más friki del mundo, claro. ¿No era más fácil pegarse una voz?

De cualquier modo, a mí lo que más me llamaba la atención es que un portal de turismo rural español (que por aquel entonces no tenía el glamour que hoy desprende) hubiera sido sacado adelante por un belga (François Derbaix), una venezolana (Irene Marciales) y un colombiano (Juan Andrés Alvarez).

Eso, sin duda, explicaba el enorme mapa de España que había colgado en la oficina. Colgado con velcro, por cierto, una curiosa manera de no hacer agujeros que a día de hoy yo practico en casa.

¿Qué cómo aquél curioso grupo llegó a ser hoy el portal líder de turismo rural? Trabajo, tesón, inteligencia y empeño, como todo. Eso, y saber estar en el momento justo en el lugar exacto.

Ya os seguiré contando…