Usabilidad y creatividad no están reñidos. Parece una obviedad, pero a menudo desde nuestro departamento nos encontramos pensando en que la innovación puede parecer que vaya más allá de lo «estrictamente usable».
Partimos de una concepción en la que primar la usabilidad de un portal traía consigo a menudo apartar soluciones más llamativas. Hoy le damos la vuelta a eso y hacemos de la creatividad un modo de usabilidad.
El usuario ha avanzado, no es aquél de hace 10 años al que había que dejarle todo muy clarito y no distraerle con nada para que fuese hacia donde nosotros quisiésemos en nuestra web. Hoy ya sabe lo que es un banner, cómo navegar, cómo usar un buscador, o qué va a encontrar en una web de viajes, tienda online o medio de información digital.
Y pide más. Quiere algo fácil de usar pero amigable, entretenido, incluso divertido.
Surge ahí el debate: ¿podemos hacer nuestra web atractiva sin restarle efectividad? Yo creo que sí, aunque haya que cambiar el chip un poco.
Cocí 2 huevos y quise distinguirlos del resto que no estaban cocidos. Podría simplemente haberlos puesto en otro lado de la nevera, un cuenco o similar, pero la huevera es el sitio ideal para los huevos ¿no?
Solución: los huevos en la huevera (usabilidad) pero marcados de manera sencilla y divertida para diferenciarlos (creatividad).
Resultado: cumplí mi objetivo de diferenciar estos 2 huevos y nos echamos unas risas en casa.
¿No es eso aplicable a lo que hacemos en nuestras webs?


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