10 similitudes entre hacerse freelance y encargar un niño

Le das vueltas, quieres un cambio y sabes que pasa por ello. Te animas a ti misma y das el paso… ¡voy a ser freelance! o… ¡tengamos un hijo!

Pues antes de que te pongas, amig@, debes saber que hay 10 cosas por las que pasarás sí o sí tomes la decisión que tomes:

  1. Necesitarás un buen colchón. Sin ahorros, esto es como tirarse a la piscina.
  2. Prepárate para hacer papeleos de los que, probablemente, jamás oíste hablar.
  3. Renegocias las “normas” con tu pareja. El escenario ha cambiado, vuelta al debate continuo.
  4. Fusilas todos tus horarios. La técnica pomodoro te parecerá un sueño.
  5. Requerirás de espacio extra, haz hueco al nuevo freelance/niño.
  6. Echa mano de tu red de contactos, necesitarás de su colaboración.
  7. Tu vida social cambia, de repente te sorprendes buscando a gente en tu misma situación.
  8. Te convences de que irá a mejor, “lo duro es el primer año”.
  9. Te pasas el día en alerta y con la sensación de que no tienes tiempo para nada.
  10. Todo el mundo opina sobre tu situación. Los consejos te llueven a mansalva.

Bebé freelance

¿Encargamos un freelance?

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Inmaculada de otra manera

Inmaculada bajó las escaleras como cada mañana: clara, limpia, impoluta como siempre. Se acercó hasta donde estaba y me besó en la mejilla. Inmaculada se piensa princesa a veces y decora nuestro palacio con tules, velos y telas de color oro. Le gusta sentarse sobre la mesa y fingir que es un trono desde donde controla todo.

Inmaculada es de constitución débil; nació enferma y, a pesar de que se recuperó de aquello, conserva cierta palidez en su piel que ella achaca a su sangre azul.

A Inmaculada le encanta el chocolate, siempre anda pidiéndolo y a veces tengo que negárselo: ella tuerce el morro y se da la vuelta airada murmurando algo como “estos sirvientes cada día son más indisciplinados…”.

Inmaculada disfruta mirando al mar; cada mañana se levanta y, tras besar mi mejilla, lo primero que hace es asomarse a la ventana. Ella dice que el mar es verde porque hay un bosque creciendo bajo el agua y que, con tanta humedad, nunca dejará de crecer, y un día habrá que saltar de árbol en árbol sobre el agua.

Inmaculada quiere ser viajera: dice que eso puede ser un oficio si lo piensas bien, porque se necesita a gente que conozca el mundo entero para que pueda enseñárselo a otros y guiarles hasta donde necesiten ir.

Inmaculada suele ver las cosas diferentes, pero para ella todo es obvio y evidente, porque no hay modo más sencillo de verlas. Y no es que tenga la inocencia de un niño, pues ya superó los 70, es que está aprendiendo a ver las cosas de otra manera…