Si te pregunto qué color te gusta más, ¿blanco o negro? probablemente tu respuesta sea rápida. Sin embargo, si te doy una gama de hasta 10 colores la cosa se complica y empezarán a asaltarte dudas del tipo depende para qué, para vestir sí pero para escoger el color de mi coche no, qué significado puede tener cada color…
Uno de los principios que a menudo trabajamos los diseñadores, es éste, el de la paradoja de la elección. Ésta básicamente viene a decirnos que «a más opciones, menor satisfacción en nuestra elección».
Barry Schwartz lo explica con detalle en su libro «La paradoja de la elección. Por qué más es menos» y en su charla TED (que aquí os dejo) donde menciona aquel experimento sobre la mermelada que a todos os sonará. Ese experimento sin duda desmintió aquello de a mayor libertad, mayor felicidad…
Y, evidentemente, este principio tiene especial impacto en la conversión. A menudo trabajamos con clientes que tratan de ofrecer múltiples opciones bajo la premisa de «eso también puedo hacerlo» o «si hay demanda hay que ofrecerlo». Pero lo que más nos cuesta es simplificar esa variedad de productos y, a menudo, no conseguimos reducir el número de opciones.
Pero, ¿qué herramientas podemos usar para reducir el impacto de un catálogo demasiado extenso? Aquí te sugiero 4 esenciales que son de gran ayuda.
- Arquitectura de la información: la primera y la esencial, conseguir una clasificación de los productos lógica, detallada y que cumpla con las expectativas del usuario. Si estoy pensando en comprar unas botas, me da igual que tu zapatería online ofrezca 100, 1.000 o 100.000 modelos diferentes siempre que yo pueda ir a buscar directamente a la sección de botas y obviar todo lo demás. Y no hablamos sólo de poder buscar vía menú o buscador en el ecommerce, lo óptimo sería ofrecer una landing de las principales categorías y, por supuesto, posicionarla de cara a buscadores. Ej. https://www.ulanka.com/mujer/botas-botines/#
- Filtros de búsqueda: déjame filtrar por todo aquello que me interesa, reducir resultados y ordenar en función de mis intereses. Talla, color, precio, capacidad… pero también poder ordenar en función de lo más barato o en oferta. Ej. https://www.zacaris.com/calzado-ninos
- Buscador por palabras: debería ser una última opción si la navegación es sencilla, pero muchos usuarios prefieren esta fórmula. Escribir directamente en el buscador general el nombre del producto que deseo. Y, ojo, no siempre estamos hablando de una marca, este buscador puede tener que dar respuesta a búsquedas semánticas del tipo «crema hidratante de noche para pieles sensibles». Sírvete de etiquetas y descripciones detalladas para ello. Ej. https://www.zalando.es/mujer/?q=bota+alta+plana
- Segmenta a tu usuario: cuando la oferta es variada probablemente se debe a que la demanda también lo es, tratamos de satisfacer al mayor número de clientes ofreciéndoles lo más cercano a sus expectativas. En ese caso, no le hagas buscar aquello que necesita, intenta segmentar a tu público de modo que puedas crear customer journeys personalizados en función de tales necesidades.
Para ello nos podemos servir de herramientas como la ubicación, la información vía cookies (últimos consumos, últimas búsquedas, etc.), el perfil del usuario logado o incluso preguntar al usuario para que nos dé algunas pistas. Un buen ejemplo lo tenemos en Spotify (y plataformas similares) que nos pide escoger algunos de nuestros cantantes y estilos de música favoritos en el registro con el fin de personalizar nuestra parrilla de sugerencias.
Y tú, ¿qué otros recursos usas?